«Cuestión de Identidad» Entrevista a Alfonso Aguiló

Alfonso Aguiló, Presidente de la Conferencia Española de Centros de Enseñanza, ha sido director del Colegio Tajamar y actualmente Presidente de la Fundación Arenales, Autor de numerosas publicaciones sobre educación, y valores nos presenta en este último libro una propuesta cristiana para educar en la familia y en la escuela.

Muchísimas gracias, Alfonso, por estar aquí con nosotros. Voy a empezar a hacer las preguntas. ¿Podrías contarnos brevemente cómo surge la idea de ‘Cuestión de identidad’ y por qué has decidido tratar este tema ahora en 2025?

Sí, yo tengo una impresión de que en la educación, además de educar en la instrucción, en los conocimientos y las competencias más habituales, también es muy importante educar en lo que es el sentido de la vida y la búsqueda del propósito y y el sentido de lo que hacemos. Y por eso eh siempre he tenido la idea de reflexionar sobre la identidad, sobre el para qué las personas,; ¿Qué es lo que le da sentido a su vida? Y que además de ese conocimiento, pues también esté esa propuesta en la búsqueda del carácter y el sentido de la vocación.

¿Qué entiendes, Alfonso, por identidad desde el ámbito familiar y escolar?

En la familia y en la escuela hay que tener una preocupación para que, además de transmitir y de inspirar los valores que uno tiene, sepa suscitar un diálogo que a las personas nos haga descubrir a cada uno el sentido de nuestra vida y de lo que estamos llamados a hacer. Cada caso es diferente y por eso la educación tiene que ser muy respetuosa de la libertad de cada uno.

Tu subtítulo, que es muy sugerente, «una propuesta cristiana para educar en la familia y en la Escuela,» ¿no te parece a veces que puede haber miedo en cuanto a hablar de valores espirituales cuando lo que está generalizado es que sí, la religión, ámbitos privados?

Bueno, yo creo que precisamente como ha habido un exceso de esa presión para reducir la religión a ámbitos privados, ahora se está despertando un sentido contrario; creo que hay un un crecimiento de la espiritualidad y de de la búsqueda de sentido, y yo diría que ahora mismo, la identidad cristiana cotiza al alza claramente en nuestra sociedad, tanto en en la vida de la gente joven como en las propuestas educativas de la escuela.

Uno de los capítulos habla sobre ‘Educar no es adoctrinar’. ¿Qué nos puedes decir?

Efectivamente hay que buscar que que la educación no sea adoctrinamiento, y para eso, a la hora de manifestar las ideas. Hay que preguntar antes a las personas qué piensan sobre ellos mismos, porque precisamente, cuando uno pregunta, primero, la opinión , pone las cuestiones y los contrapuntos y las salvedades si son necesarias. Las personas hacemos autocrítica sobre nuestras propias opiniones y llegamos a conclusiones que consideramos más nuestras y no ideas impuestas. Y las ideas que han salido de nuestra propia reflexión, son ideas que tienen mucha más continuidad que – si simplemente- nos las transmiten o nos las imponen.

¿Qué sucede cuando en un centro o en una familia no se comparten valores?

Yo creo que valores siempre se comparten, porque es imposible que una sociedad o una educación no tenga valores. Pero cuando no se acierta con los valores, la educación queda muy limitada. Queda limitada a una simple instrucción , y puede quedar hipotecada, también, por una serie de valores o contravalores negativos, que luego son un gran lastre para el desarrollo de la vida de las personas.

Hablas también ,en tu libro, sobre la cultura del diálogo. ¿Puede dar miedo a perder la identidad en un diálogo con gente que piensa diferente?

Sí, yo creo que todos tenemos miedo a que nuestras ideas en el mercado de libre concurrencia de la conversación pública, puedan ser rebatidas, Pero precisamente, nuestra ilusión, tiene que ser que seamos capaces de llevar nuestras ideas a esa conversación pública, y , que podamos matizar y mejorar esas ideas para que sean más nuestras, más más profundas, más y más verdaderas.

Propones que los educadores deben ser personas con tacto y que conozcan bien el corazón humano. ¿Cómo se logra eso?

Pues yo creo que ,precisamente en el encuentro personal, es como las personas desarrollamos la capacidad de entender, comprender y acoger a los demás .Así logramos que las relaciones sean de mayor empatía. y, todos gracias a ese encuentro personal nos hace crecer como personas.

Una última pregunta. Si tuvieras que lanzar un un mensaje para los padres ,y , otro mensaje para los profesores, ¿Qué mensaje lanzarías?

Pues yo lanzaría un mensaje de esperanza y de ilusión, porque la educación es una tarea difícil y que tiene mucho desgaste y, a veces, tiene mucha frustración. Pero es una tarea muy importante y hay que ver siempre la gente joven con toda la proyección y todo el futuro que tienen . Hay que tener una gran confianza en en que esas personas pueden mejorar, pueden aprender de nosotros, y, nosotros podemos aprender de ellos. En esa relación entre educadores y educandos, vamos a lograr un crecimiento de todos y así lograremos un mundo mejor.

Muchísimas gracias, Alfonso, por tu tiempo. Ha sido un placer. Gracias.

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