Entrevista a Carol Carballo: “Ponte en Forma con Marcha Nórdica”

Instructora certificada, deportista vocacional y enamorada de la vida al aire libre, Carol Carballo ha convertido la marcha nórdica en su forma de estar en el mundo y de acompañar a otros en el camino del bienestar. Desde Valencia, donde organiza sesiones regulares en entornos naturales, comparte con pasión una disciplina que no solo fortalece el cuerpo, sino que cultiva la presencia, la salud emocional y el vínculo con la naturaleza.

Con una sólida formación en deporte y salud, y años de experiencia práctica, Carol transmite una energía serena y contagiosa. Su enfoque combina técnica, motivación y sensibilidad para que personas de todas las edades descubran una manera divertida, segura y efectiva de mantenerse activas y reconectar con lo esencial.

Carol, aunque tú llevas años practicando y enseñando la marcha nórdica, aún hay muchas personas que no saben exactamente en qué consiste. ¿Podrías explicarnos brevemente qué es, cuál es su origen y por qué crees que ha ganado tanta popularidad en los últimos años?

Si Carmen, antes permíteme darte las gracias por la presentación que me haces y por la oportunidad de participar en este interesante proyecto que encabezas. La marcha nórdica es un deporte que consiste en caminar utilizando unos bastones específicos y aplicando una técnica que permite el impulso con el tren superior del cuerpo, lo que lo hace muy completo.

Su origen nos lleva a Finlandia, a la década de los años treinta del siglo pasado, cuando el equipo nacional finlandés de esquí nórdico desarrolló un ejercicio para poder entrenar en los meses sin nieve; consistía en realizar el gesto de esquiar con los bastones, pero sin los esquíes y desplazándose, andando sobre la yerba. Con el tiempo personas visionarias desarrollaron a partir de esto un deporte reglamentado que aún hoy sigue en evolución. Es un deporte muy joven en comparación con otros, está inscrito desde el año 2015 en La Federación Española de Deportes de Montaña y Escalada.

Creo que en los últimos años ha ganado mucha popularidad, por un lado, por ser un deporte de competición en el que pueden participar personas de todas las edades, habiendo campeonatos a nivel autonómico, nacional e internacional; y por otro lado por los grandes beneficios que su práctica aporta a la salud, sustentados en evidencia científica. Son muchas las universidades a nivel mundial que se han dedicado a investigarlo.

Más allá de ser una forma de caminar, la marcha nórdica se presenta como una disciplina muy completa. ¿Qué beneficios concretos ofrece para la salud física, mental y emocional de quienes la practican de forma regular?

La marcha nórdica es un deporte terapéutico, ayuda a la mejora y recuperación de distintas condiciones físicas y/o enfermedades y son muchos sus beneficios, entre ellos: tiene impacto cero sobre las articulaciones lo cual lo hace muy respetuoso del sistema osteoarticular, trabaja la coordinación y el equilibrio al activar el sistema nervioso central y la conexión neuro-esquelética, corrige la postura siendo coadyuvante en la mejoría de distintas afecciones de la columna vertebral, mejora la capacidad cardio respiratoria, genera un desarrollo integral y simétrico del sistema musculoesquelético, mejora la oxigenación celular y activa el drenaje linfático principalmente en la cintura escapular, entre otros beneficios. Hay evidencia científica de la mejoría de la salud en pacientes con Parkinson, cáncer de mama, diabetes tipo II e insuficiencia cardíaca.

A nivel mental y emocional la actividad física es un potente antidepresivo natural. El ejercicio regular ayuda a liberar endorfinas conocidas como las hormonas de la felicidad; que mejoran el estado de ánimo y reducen los niveles de estrés. La marcha nórdica en este sentido ofrece grandes beneficios.

A menudo se dice que caminar puede ser terapéutico. Desde tu experiencia, ¿Cómo influye la marcha nórdica en el estado de ánimo, la autoestima y la vitalidad de las personas? ¿Has presenciado transformaciones significativas en tus grupos?

Se puede decir que la actividad física, a nivel mental y emocional, es la mejor terapia por toda la cascada de hormonas que activa y creo que todo deporte practicado correctamente mejora el estado físico, el ánimo y la vitalidad. La marcha nórdica añade lo grupal y la socialización que es muy importante para una buena salud integral.

En mi experiencia dando clases he podido evidenciar como ha mejorado el estado físico de mis alumnos y también condiciones de salud específicas. Tengo una experiencia personal muy gratificante con alumnos con Parkinson por los avances que han logrado con la práctica de este deporte.

La técnica es uno de los elementos distintivos de esta práctica. ¿Qué aporta el uso de bastones y una buena postura al cuerpo? ¿En qué se diferencia de caminar simplemente sin técnica?

En la marcha nórdica la técnica es esencial. Para practicarla se recomienda al menos hacer un curso de iniciación con un instructor/a titulado. Con formación y una progresión guiada los alumnos logran una correcta ejecución del movimiento para así poder beneficiarse de los efectos positivos de este deporte. Es importante connotar que no realizarla correctamente puede ser lesivo.

La gran diferencia con caminar radica en la utilización de los bastones, que prolongan las extremidades superiores hasta el suelo, permitiendo traccionar rítmicamente con las cuatro extremidades; fortaleciendo piernas, espalda y brazos. La técnica correctamente ejecutada implica al noventa por ciento de la musculatura del cuerpo. Además, el movimiento de la mano activa el drenaje linfático de la cintura escapular; todo lo cual significa beneficios exponenciales frente a sólo caminar; que también es bueno, pero es menos completo.

Uno de los pilares de tu propuesta es la conexión con la naturaleza. ¿Qué papel juega el entorno —el aire libre, el paisaje, el ritmo natural— en la experiencia que ofreces?

Creo firmemente que el contacto con la naturaleza es muy importante para la salud. Es un aspecto ancestral que la vida moderna nos ha llevado a perder. En mis clases lo incorporo porque sé que sus beneficios son inconmensurables para cuerpo, mente y alma.

En Valencia contamos con los bellos jardines del antiguo cauce del Río Túria, un entorno natural en medio de la ciudad perfecto para la práctica de la marcha nórdica y el contacto con la naturaleza, más el privilegio de vivir en esta zona donde la luz del sol nos llena de energía todo el año.

La experiencia que ofrezco integra estos aspectos con el contacto con uno mismo, lo que genera un activo proceso hacia un mejor estado de salud integral.

Tú trabajas con personas de diferentes edades y condiciones. ¿Qué le dirías a alguien que piensa que esta actividad no es para él o que “ya es demasiado tarde” para empezar a moverse?

Le diría que nunca es tarde para empezar a realizar ejercicio físico. El cuerpo y la mente lo agradecen desde el primer minuto y esto está corroborado científicamente. Todo es disponerse, salir del sofá y romper con el sedentarismo que es uno de los grandes enemigos de la salud.

Sobre la marcha nórdica le diría que es un deporte joven que tiene mucho por recorrer y es un buen momento para ser parte de la gente que lo practica. Le diría que la pruebe y la experimente por sí mismo para ver si es su deporte y si le gusta. Poco a poco se va llenando el paisaje de marchadores entusiastas.

Le diría también que la marcha nórdica no es de ninguna manera un deporte para gente mayor, el uso de los bastones no está ligado a problemas de movilidad, sino a su antepasado el esquí nórdico y lo practican muchos jóvenes en todo el mundo.

Soy también arbitra nacional de marcha nórdica y la competición me parece una experiencia emocionante, para los amantes de la adrenalina es ideal.

Además del aspecto físico, da la impresión de que tus sesiones invitan también a una cierta introspección, a caminar hacia dentro. ¿Dirías que hay una dimensión casi espiritual o trascendente en esta forma de caminar?

Si, totalmente y te agradezco la apreciación. El cuerpo es indudablemente el templo del alma y al atenderlo y cuidarlo con un deporte tan beneficioso como lo es la marcha nórdica y el contacto con la naturaleza en muchos casos se da un viaje hacia adentro. A través de la conexión del cuerpo, la mente y el alma se produce un despertar del Yo integral que es el real, porque las partes que nos componen no van por separado, somos un todo. Las sensaciones son tan agradables que incorporar esta práctica a la vida diaria se suele dar de forma natural.

En tiempos donde muchas personas se sienten solas, estresadas o perdidas, ¿crees que la marcha nórdica puede ser más que un deporte y convertirse en una forma de “reencuentro con uno mismo”? 

Si, la marcha nórdica es un camino para ello: a través del conocimiento del cuerpo, el desarrollo de sus posibilidades y entrando en contacto con nosotros mismos. Es un camino que se puede recorrer en solitario o acompañados por personas con más o menos las mismas inquietudes que nosotros, porque a veces ese camino no lo queremos hacer solos.

¿Qué mensaje te gustaría dejar a quienes sienten que no tienen tiempo para cuidarse o que han olvidado la alegría de moverse en contacto con la naturaleza?

Me gustaría decirles que son tiempos para abordar con conciencia y compromiso el amor propio y dedicar tiempo para conservar y mejorar nuestra salud a través de un deporte es una de las mejores formas de amarnos, porque es cuidarnos. Existe la felicidad que se alcanza a través del movimiento y todos somos unos buscadores de la felicidad; un camino que se puede recorrer de la mano de la marcha nórdica.

Y para terminar, una pregunta más íntima: después de tantos kilómetros compartidos, ¿Qué has aprendido sobre la vida caminando junto a otras personas?

Estoy agradecida con todos ellos y con la marcha nórdica.

Muchas gracias por esta entrevista

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