Quizá, el gesto más prudente hoy sea comenzar a preparar ese otro kit que no caduca y que realmente es de supervivencia espiritual
La prudencia, una virtud para tiempos inciertos
Se dice de la prudencia es la virtud que dispone el espíritu a discernir en toda circunstancia nuestro verdadero bien y a elegir los medios adecuados para alcanzarlo. Para ser prudente hay que saber mirar atrás, entender el presente y hasta donde sea posible prever las consecuencias de nuestros actos. Pero en un mundo tan impredecible como el nuestro, cabe preguntarse: ¿es posible ser prudente en tiempos de incertidumbre? ¿es suficiente con preparar lo material o también deberíamos considerar otro tipo de emergencia?
Prevenir lo imprevisible: El auge del Kit de supervivencia
En las últimas semanas se ha hecho popular el llamado “Kit de supervivencia”: una pequeña mochila con lo esencial para sobrevivir de forma autónoma al menos durante 72 horas ante una catástrofe. Las recomendaciones son claras: agua potable, alimentos no perecederos, pilas, linternas, documentación básica, dinero. En España ese Kit ha dejado de parecer una excentricidad para convertirse en una medida de prudencia necesaria. Apagones de la red eléctrica, robo de los cables, fenómenos meteorológicos extremos…han convencido incluso a los más escépticos. Los que al principio se reían de estas medidas empiezan a ver que se está convirtiendo en un “producto material” de primera necesidad. Curiosamente durante el apagón general de la luz, muchos ciudadanos tenían en sus en casas pilas, transistores, velas… había material recomendable para la supervivencia, pero muchos estaban obsoletos o no sirvieron para nada. Al día siguiente las búsquedas on line de artículos de emergencia se dispararon y las existencias se agotaron en numerosas tiendas. La lección es clara: no basta con saber qué se necesita. Hay que tenerlo a punto.
¿Sobrevivir… pero a qué?
¿Un tsunami, una guerra, una DANA, una tormenta, un terremoto, una erupción volcánica? En tantos imprevistos naturales y humanos, ¿seríamos capaces de ir a por el “kit” y dejar sin ayuda al vecino? ¿estamos preparados para actuar con humanidad? ¿seríamos capaces de socorrer a un vecino antes de proteger nuestras provisiones? ¿de compartir “lo nuestro”? La prudencia, más allá de una estrategia, es una forma de inteligencia moral. Se funda en la razón que se orienta hacia la acción, pero presupone el deseo y el amor del bien. Supone actuar de forma justa, oportuna y ética, incluso bajo presión. Queremos sobrevivir, pero ¿no necesitaremos el otro Kit de emergencia, el que no falla en medio del caos?
Sándor Márai: patria vertical y solidez interior
El escritor húngaro Sándor Márai, en su libro “Diarios 1984-1989”, recoge unas palabras del poeta Benedek Virág, que dice: “La patria horizontal se desmorona, se altera. La patria vertical es sólida, más perenne que el bronce…”. Muy claro el consejo: la patria horizontal, las estructuras sociales y políticas pueden tambalearse, pero la “patria vertical es sólida”. Nos llama a mirar hacia lo alto, hacia lo que trasciende, hacia lo que vale la pena. Por muy prudente que sea acoger el “Kit de supervivencia” humano, material, limitado, más prudente es el preparar el otro Kit de emergencia que dota nuestra vida de sentido y profundidad.
El alma, ese yo más íntimo que tenemos, hay que alimentarlo, llenarlo para “sobrevivir” espiritualmente.
La urgencia del kit de supervivencia espiritual
No he oído hablar durante este tiempo del kit de supervivencia espiritual. Hay que cargar esa mochila imprescindible, y tenerla al día. Poco se habla de él, pero cuando una persona lo descubre no lo olvida nunca. Ante un “tsunami vital” -una pérdida, una crisis, una enfermedad, un sufrimiento que atraviesa el alma, una desgracia- lo que de verdad actúa como bálsamo se encuentra en el otro kit de emergencia y supervivencia espiritual. Ese Kit espiritual no se compra en las tiendas. Se construye con tiempo, con silencio, con reflexión, con hábitos que llevan a salir de uno mismo y a preocuparse de los demás, con una vida plena porque, poco a poco, entiende de dónde viene y a dónde va, su Origen y su Fin. Este Kit de emergencia nos ofrece lo más necesario: fortaleza, claridad, consuelo.
Fortalecer el alma en tiempos difíciles El alma, ese yo más íntimo que tenemos, hay que alimentarlo, llenarlo para “sobrevivir” espiritualmente. Descuidarlo nos hace más vulnerables, indefensos ante nuestros miedos; por el contrario, cultivarlo nos fortalece interiormente, nos da sentido, nos arraiga y nos permite afrontar los momentos de incertidumbre con serenidad y esperanza. Que no pasemos por alto este otro kit de emergencia espiritual que tanta falta hace en esta sociedad necesitada de “Kits”. La prudencia es, en este sentido, la brújula que orienta ese proceso; es una virtud humana, pero no lo olvidemos, también es sobrenatural. Y quizá, el gesto más prudente hoy sea comenzar a preparar ese otro kit que no caduca y que realmente es de supervivencia espiritual