¿Matrimonio?
En la actualidad parece que el término “matrimonio” ha perdido algo de su pasada comprensión instantánea. Antes a la mención de la palabra todos sabían exactamente a qué se refería, y lo más probable es que todos estuviesen pensando en la misma cosa. Hoy en día, sin embargo, parece que el término se ha vuelto más confuso—elástico—dicen algunos, que no significa otra cosa que nadie sabe muy bien que es. ¿Qué es, entonces el matrimonio?
Algunas personas hablan de “comunidad de vida y amor” que está muy bien, pero que no restringe mucho su significado. En Europa ha aparecido en cierta legislación que el matrimonio es “un contrato entre dos personas que tienen un vínculo de amor y se auxilian mutuamente”. Ante esto habría que decir que sí, que efectivamente esa es una descripción posible del matrimonio, pero igualmente sirve para una relación tío-sobrino, madre-hijo, comadre-comadre, es decir, no nos sirve de nada, y en derecho, una definición que no define nada, o que se aplica a todo, es una definición que simplemente sobra. Entonces si no queremos que de aquí a cinco años una persona pueda demandar para recibir la mitad de los bienes del tío o del amigo que muere, porque le tenía cariño y solían ayudarse, hay que descubrir qué exactamente es el matrimonio.
Es bueno recuperar un término que hasta hace pocos años entraba en toda definición de matrimonio y que convendría recuperar, para resolver el revoltijo conceptual que ahora rodea esta idea: procreación. El matrimonio, tiene, como cosa propia, el fin de procrear, además de otros fines que son el auxilio mutuo y el vivir juntos. Si se quita el fin procreativo del matrimonio se quita lo que representa una comprensión básica. Sin embargo, con los nuevos medios que existen, parece ser que dos personas de diferente sexo pueden casarse y decidir no tener hijos, y entonces parece que igual si existiría el matrimonio. ¿Que otro fin evidente existe entonces? El conocerse sexualmente de manera natural.
Si, es obvio que si no hay conocimiento sexual no se puede habar de un matrimonio—inclusive en la legislación de la Iglesia se determina esto—pero también debiera ser obvio que ese conocerse debe ser entre dos sujetos que según lo determina la naturaleza deben estar facultados para conocerse. En albañilería hay unos términos que se usan para definir dos objetos que deban ir juntos—macho y hembra. Así cuando se quiere unir dos tuberías se busca el que es macho y el que es hembra. Igual sucede al fundir una losa o en muchas otras situaciones. ¿Por qué sucede esto? Porque hasta para el hombre, hasta para el niño simple, se puede notar que el cuerpo del hombre y el cuerpo de la mujer son complementarios.
Esto es algo obvio y evidente por si mismo, y está consagrado en todo libro de biología o medicina que existe: cuando se estudia el aparato reproductivo humano se estudia el aparato del hombre y el de la mujer, y resulta evidente que el uno es de una forma y el otro es de una forma opuesta—podríamos decir—que empatan mutuamente.
El lobby gay se llena la boca hablando de igualdad, pero desgraciadamente están hablando de cualquier cosa menos del matrimonio. La naturaleza es como es, y si los gays hablan de igualdad, habrá que decirles que desgraciadamente en ciertas cosas el hombre y la mujer son necesarios y que sería igual decir que un matrimonio es lo mismo que una unión homosexual que decir que un león es lo mismo que una gallina. No son, y ya está—cuestión de naturaleza.