Estrella Muñoz-Gallán, doctora en Derecho, profesora de Derecho y Criminología en la UNED y Juez sustituta, explica en qué consiste la violencia de género en los adolescentes, las señales de alerta entre la pareja, las posibles soluciones, la necesidad de repensar qué es amar de verdad a alguien.
Estrella, muchísimas gracias por hacer un hueco en tu agenda y compartir en la web Comprende el Mundo tus conocimientos sobre una temática muy preocupante, los casos de violencia de género entre adolescentes. La violencia de género se presenta muchas veces bajo formas sutiles, formas normalizadas, que incluso en ocasiones la violencia de género se llega a confundir con muestras de afecto. ¿Es este el motivo por el que la violencia de género entre adolescentes pasa desapercibida?
Buenas tardes. Muchas gracias, en primer lugar, por haberme invitado. Es todo un honor. La verdad es que es preocupante este tema y efectivamente sí que existe violencia entre los jóvenes, desgraciadamente, que pasa desapercibida y lamentablemente está aumentando. Muchos adolescentes reproducen patrones de control, de celos o de dependencia emocional que ya son en sí formas de violencia. Según los últimos datos, más del 25% de chicas entre los 16 y 24 años ,en España, han sufrido algún tipo de violencia de género por parte de su pareja o de su expareja. Lo más preocupante es que no se trata de un fenómeno limitado a determinados contextos sociales o a determinadas clases sociales, sino que aparece también en entornos universitarios y en familias aparentemente estables.
¿Y cómo se manifiesta esta violencia entre las y los jóvenes?
De muchas formas, de muchas maneras. No siempre se trata de agresiones físicas. A menudo es violencia psicológica, violencia emocional o digital. La violencia física se manifiesta, y es la más visible, en empujones y bofetadas. Y pasa más desapercibida percibida la violencia psicológica, la violencia digital. La violencia psicológica podría conformar la misma insultos, humillaciones, cuando tu chico te ridiculiza cuando hablas, te ridiculiza por tu forma de vestir. También te manipula emocionalmente. Son formas de maltrato psicológico que pasa mucho más desapercibido que el maltrato físico. Y, la violencia digital es a través del control del móvil. El que tu chico te pida las contraseñas del móvil, de tu móvil, de tu ordenador, que te revise los mensajes, que quieras saber en todo momento dónde te encuentras, que si te ha escrito un WhatsApp y no le contestas, tienes el doble clic, no te ha leído y no le has leído y se enfada por ello, y te llama enseguida. Te controla las redes sociales con quien hablas, el TikTok, el Instagram. Es una forma de acoso, una forma de maltrato psicológico digital. Y luego también está muy en boga, desgraciadamente, el compartir o difundir imágenes íntimas de la pareja sin el consentimiento de la otra parte. O sea, no se puede compartir imágenes que se han grabado cuando la pareja está junta sin el consentimiento de la otra parte. Porque esto, aparte de que pueda ser una violencia, es un delito también castigado con importantes penas en el Código Penal.
Luego también está aumentando lo que se llama la «luz de gas«. Es que tu chico te haga creer que lo que has dicho no lo has dicho o que has dicho algo ,que ahora no recuerdas que lo has dicho, porque realmente nunca lo has dicho. También se da otro medio de violencia psicológica cuando tu chico desaparece y no sabes dónde está y desaparece días, o te bloquea el móvil, te bloquea de las redes sociales… Y eso genera en la mujer una ansiedad, una angustia. Si me ha dejado, si no me ha dejado y de repente aparece como si no hubiera pasado nada. Son formas de controlar a la mujer y de manipulara para tenerla sometida. A veces también se da la situación de aislarla. El chico la separa de su familia , de sus amigas , de sus aficiones porque piensa que es su posesión. Ella no se da cuenta porque lo interpreta como cuánto me quiere, está pendiente de mi. También es importante el acoso sexual. El dice: «Quiero que hagamos esto», y la chica no quiere. Él responde :» Si tu me quisieras lo harías»… «Si tu no me lo das, buscaré otra que me los de´. Es una forma de manipular esa relación.
¿Qué señales pueden alertar a un adolescente de que está en una relación tóxica?
Las señales son lo que he dicho anteriormente. Cuando la adolescente, la joven tiene miedo a contradecir a la pareja, tiene que dejar de ver a sus amigas y amigos porque a él no le gusta, no le parece bien, tiene que cambiar de forma de vestir o de comportarse para evitar que él se enfade. Incluso cuando ella empieza a tener sensación de culpa, de que ella siempre lo hace todo mal y de que todo es culpa suya, o de que de alguna manera está justificando la conducta de su pareja. Entonces cuando el amor se convierte en control o angustia, pues ya no es amor, es violencia. Y eso se tiene que dar cuenta los jóvenes para no caer en esas redes de la violencia.
Nos preguntamos ¿ por qué se da esta situación a edades tan tempranas?
Pues hay muchos factores. Yo diría que uno es la falta de educación emocional. Hay muchos jóvenes que confunden los celos con el amor o la posesión con el cuidado. O sea, me controla o tiene celos de que salga con mis amigas, de que vaya con mis amigos porque me quiere. Está pendiente de mí las 24 horas del día porque quiere cuidarme. Bueno, pues esto no es control, no es amor, como decíamos antes. Y otro factor es la influencia de los estereotipos de género que se siguen transmitiendo actualmente en esas ideas de dominación y de sumisión, de dominación por parte del hombre a la mujer y de sumisión de ésta al hombre. Y, por supuesto, yo diría una forma muy sutil a través de mensajes de alguna de las canciones, de cantantes muy famosos, que las chicas llegan a normalizar, incluso llegan a cantar esas canciones y no se dan cuenta que con ellas están perdiendo su dignidad, la dignidad que tienen como mujer.
La música es verdad que es una herramienta muy poderosa de socialización. Y muchas canciones, especialmente canciones de reguetón, de pop, de rap o flamenco, contienen expresiones que normalizan o reproducen la violencia de género. Pues el control, los celos, la posesión, la cosificación de la mujer y muchas veces pasan desapercibidas porque están disfrazadas de un ritmo muy atractivo y de romanticismo.
Podemos ver algunos ejemplos. La canción de la «Propuesta indecente» de Romeo Santos, no deja más que ver cómo se romantiza la presión sexual, el consentimiento dudoso y el abuso disfrazado de presión. Cuando dice en la canción: “si te falto al respeto y luego culpo al alcohol, si levanto tu falda, ¿me darás el derecho?”. Luego tenemos una canción también, son ejemplos, hay muchas, se me han ocurrido estas. Alejandro Sanz, canción» Mi soledad y yo», está hablando de la dependencia emocional extrema, disfrazada de amor, cuando dice: “estoy colgado en tus manos, así que no me dejes caer, sabes que estoy colgado en tus manos”, refuerza esas relaciones basadas en la posesión emocional. Por contra, hay canciones que empoderan a la mujer y que hablan de la liberación de la mujer de la violencia. Por ejemplo, Rozalén, «La puerta violeta», es una canción preciosa, me gusta mucho. Y luego, Bebé, la canción «Ella», también habla del empoderamiento femenino. Y Manuel Carrasco, la canción «Que nadie«, esta es preciosa y la letra tiene mucho significado. Yo animo a los jóvenes a que se fijen en las letras de las canciones y lo que ellos mismos cantan, y si se están dando, tanto ellos como ellas, la dignidad que merecen como personas.
Vamos a pasar al tema de la educación afectivo sexual. ¿Crees que la educación afectivo sexual en los centros educativos está ayudando a prevenir este tipo de conductas?
Bueno, pues la verdad es que todavía queda mucho camino por recorrer. La educación afectivo sexual no debería centrarse solo en lo biológico, en lo meramente sexual, sino también se debería enseñar a los jóvenes, pienso yo, a gestionar sus propias emociones, a comunicarse, a establecer límites y a reconocer el respeto como base del amor. En mi opinión, educar en igualdad y empatía desde tempranas edades es la mejor vacuna contra la violencia.
¿Y qué papel jugarían las familias en la prevención de la violencia de género en adolescentes?
Juega un papel fundamental. Es el primer lugar donde aprenden lo que es el amar y ser amados. Es clave escuchar sin juzgar. Escuchar a los jóvenes en la familia sin juzgarlos, que hablen de sus emociones y promover modelos relacionados con el respeto al otro, con respetar la dignidad del otro. Y también es importante que los adultos hagamos un examen y revisemos nuestras propias actitudes de qué es lo que estamos enseñando a nuestros hijos o qué es lo que nuestros hijos ven en nosotros. Porque ellos aprenden más de lo que ven que de lo que les decimos. Por lo tanto, revisar qué ejemplo les estamos dando.
¿Hemos de preocuparnos por los medios de comunicación?. ¿Crees tú que transmiten modelos saludables de relación?
Uniendo esto a lo que comentaba anteriormente respecto a las canciones, a menudo no la transmiten. La publicidad, las series o la música tienden a idealizar el amor posesivo o la dependencia emocional. Por eso considero que es esencial fomentar el pensamiento crítico en los jóvenes y enseñarles a interpretar lo que consumen. Y yo les diría: «No todo lo que suena bien, hace bien».
¿Y qué impacto tiene la violencia de género en la salud mental de las y los adolescentes?
Pues la violencia de género tiene un impacto profundo en la salud mental. Genera sobre todo en las mujeres ansiedad, depresión, bajo autoestima, aislamiento social y en muchos casos puede llegar a tenerse pensamientos autodestructivos. Las víctimas suelen sentir culpa o confusión con lo que está sucediendo en su relación con su pareja y muchas veces no se atreven a pedir ayuda. Por lo tanto creo que es urgente visibilizar que el daño psicológico también es violencia. Que la violencia no solamente es un empujón, es un golpe, ya es violencia. La violencia psicológica, todo lo que hemos estado comentando antes.
Me pregunto si podrías improvisar un ejemplo ficticio de cómo se manifiesta la violencia de género en una pareja de jóvenes. No sé si es mucho trabajo o no, yo lanzo el desafío.
Bueno, pues podríamos poner el ejemplo de Laura y Marcos o Paula y María. Bueno, los nombres, los que se nos ocurran. Vamos a ver cómo va avanzando la escala de violencia en esta relación y a ver si somos capaces de identificar qué señales de alerta se dan en la misma. Por ejemplo, hablamos de Laura y Marcos. Laura tiene 17 años y está en 1º de Bachillerato. Hace 6 meses que empezó a salir con Marcos, un chico de 18 años que conoció en el instituto. Al principio todo parecía perfecto. Era muy atento y siempre quería pasar tiempo con ella. Laura se sentía especial, se sentía escuchada, se sentía que le daba muchísimo cariño y pensaba que por fin había encontrado un chico que la valoraba de verdad. Pero tras esta etapa, poco a poco las cosas empiezan a cambiar. Primero, Marcos le dice que le dé su contraseña del móvil y esto para demostrarle que no le ocultaba nada a él. Luego le dice que si realmente lo quisiera, no tendría problemas en hacerlo: en darle la contraseña del móvil y del ordenador. Y cuando ella dudó en si se la daba o no, él se molestó y le acusó que tenía algo que esconder, por eso no se la quería dar.
Después de esto comienza Marcos a criticar la ropa que lleva Laura. Le dice que se viste de una forma muy provocativa y que esto a él le molestaba. Le pide que no usara falda porque cuando salían juntos no quería que otros chicos se fijaran en ella. También empieza a decirle que no le gustaban sus amigas porque eran una mala influencia para ella. La convenció de que no necesitaba salir con ellas y ,poco a poco, Laura dejó de quedar con sus amigas, con su grupo de amigas. Un día Marcos encontró un mensaje en el móvil de Laura que le había escrito un compañero de clase preguntándole sobre un trabajo. Él se enfadó muchísimo, empezó a gritarle, a insultarla, la llamó zorra, la llamó puta, le dijo que no valía nada, que lo estaba engañando y la hizo llorar. Al día siguiente le pidió perdón, le trajo flores y le prometió que no volvería a perder el control y que no volvería a pasar. Pero bueno, volvió a pasar, una y varias veces, y muchas veces… Laura empezó a sentirse cada vez más sola, más triste, confundida. A veces pensaba que quizás ella estaba exagerando, otras veces sentía miedo, no sabía si era culpa suya o qué es lo que estaba pasando y tampoco tenía a nadie con quien hablar porque se había alejado de sus amigas, no se atrevía tampoco a contarlo a la familia. Y por otra parte, tenía miedo a que nadie la creyera porque Marcos era una persona aparentemente, ante todos sus amigos, una persona muy agradable, muy simpática, muy detallista, muy cariñoso. Y también tenía miedo de perder a Marcos.
Bueno, pues en este ejemplo, ¿Qué podemos ver? Pues el control, ¿no?. El control en el móvil, en las contraseñas, en la ropa, en las amigas, el aislamiento, los insultos, las humillaciones y cómo después de todo esto le pide perdón y le promete que va a cambiar y que no perderá más el control y que la tratará mejor. Pero no pasa. ¿No pasa por qué? Porque un maltratador siempre vuelve a maltratar. Entonces, estas personas necesitan mucha terapia para cambiar. Por lo tanto, es difícil. Yo diría que una joven que se encuentre con un chico así, lo que tiene que hacer es huir. Huir y contacto cero. Hay otros chicos en el mundo que la pueden tratar como ella se merece.
Me gustaría preguntarte qué puede hacer una persona adolescente si se da cuenta de que vive una relación violenta. ¿Qué puede hacer? Yo sé que ya has dado claves cuando se ha analizado todo este caso ficticio, pero así, en forma concreta.
Pues yo diría, muy corto: primero, no culparse. No pensar que ella tiene la culpa de lo que está pasando. Segundo, hablar con alguien de su confianza y pedir ayuda. Con alguna amiga, con algún amigo, con alguna profesora en el instituto, en la universidad. Y también puede acudir al teléfono 016, es el teléfono contra la violencia de género. Este teléfono no deja huella en la factura del móvil, por lo tanto, no queda reflejada esa llamada en ningún sitio para esto, para proteger a la mujer frente al hombre que luego puede revisar el móvil y puede ver: “Oye, ¿has llamado al 016? ¿Qué pasa? ¿Me estás acusando de que te estoy tratando mal?”. Y sobre todo es importante no enfrentarse sola al agresor. Y si se trata de una amiga que nos cuenta esta situación en la que está viviendo, pues es importante que la acompañemos sin juzgar, ¿no? Ofrecerle apoyo y sobre todo no minimizar lo que está viviendo. Y ayudarla en ese sentido, pues acudir a la policía, denunciar, llamar al teléfono 016, pero sobre todo hacer algo, ¿no? . No puede quedarse con la sensación de que la culpa es suya, ¿no?, y que no puede hacer nada.
Pues, a la hora de cerrar esta entrevista, ¿podrías compartir un mensaje esencial que crees tú que deberíamos transmitir a las jóvenes y a los jóvenes?
Pues que el amor no duele. Que una relación sana se basa en el respeto, en la libertad y confianza mutua, no en el control ni en el miedo. Y también les diría a los jóvenes que revisaran la idea que tienen sobre el amor; sobre todo sobre el amor romántico. El amor es tratar bien a la otra persona, es cuidarla, es darle todo el respeto que merece. No es insultos, no son celos, no es control, no son gritos, no son enfados, no son empujones. Porque de la violencia psicológica, que es prácticamente de la que hemos hablado, a la violencia física solamente hay un paso, y, cuando esta se produce, pues ya es muy difícil volver y dar marcha atrás.