Editorial marzo 2026

Un artículo New York Times publicado hace unos años denuncia la nueva explotación laboral que se ejerce en siglo XXI por el gigante de ventas por internet—Amazon—la empresa detallista más grande del mundo. Si en el siglo XIX los obreros más pobres trabajaban 18 horas diarias parece que ahora el turno le llegó a los trabajadores especializados y educados, con títulos universitarios o superiores. En este ambiente lo mínimo que se espera son 80 horas de trabajo semanales—en algunos casos bastante más—y se enseña un comportamiento de canibalismo laboral donde todos compiten por ser los primeros y hundir a sus compañeros a los últimos lugares. En este sentido un ex-trabajador afirma que en su tiempo trabajando en Amazon no puede recordar a nadie al que no haya visto alguna vez llorando sobre su escritorio después de las reuniones de productividad con sus jefes. Parece que este lugar de trabajo funciona sobre un “darwinismo intencional”, en palabras de una ex-directora en el departamento de recursos humanos: solo así se logran las ganancias que hacen que esta empresa valga en bolsa $2.58 billones (2.58 trillones en inglés). Una barbaridad al estilo de la Inglaterra victoriana, solo que perpetrada por una institución que se piensa una de las más futuristas del mundo.

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