El acoso escolar no es un conflicto puntual ni una broma mal entendida: es una forma de violencia repetida que deja huella. Una conversación necesaria para comprender sus formas, sus consecuencias y la responsabilidad compartida de prevenirlo.
—Vamos a empezar por una pregunta muy sencilla: ¿Qué es el acoso escolar?
—Muchas gracias por contar conmigo. Vamos a tratar este tema tan importante, tan presente hoy en día. Es fundamental saber qué es el acoso escolar, porque hay algunos objetivos que tenemos que tener muy claros. Uno de ellos es que el acoso escolar son acciones con una intención clara: hacer daño de manera consciente y siempre dirigidas hacia una persona concreta.
Este acoso viene acompañado de una o varias personas con ese propósito de hacer daño, de humillar, de maltratar, de menospreciar. Además, es algo que se repite en el tiempo. No es algo que ocurre un día y desaparece. Se repite durante días, semanas, meses. Por lo tanto, no dejemos de lado este asunto tan grave que afecta hoy en día a tantos niños y niñas.
—Quienes te estamos escuchando nos preguntamos: ¿Qué distintas formas de acoso escolar existen?
—Podemos encontrarnos diferentes formas de acoso escolar en las aulas, en el patio, en los pasillos de los centros educativos. Una de ellas es el acoso físico: cuando te dan una bofetada, una patada, un empujón. Es el más visible.
También existe el acoso escolar verbal, cuando a través del insulto se humilla, se menosprecia o se amenaza. Otro tipo es el acoso o maltrato social, que consiste en aislar a la persona: “Tú no formas parte de nuestro grupo”, “no vengas con nosotros al patio porque no nos caes bien”, “no eres de nuestra pandilla”. Y ese niño o esa niña se pregunta: “¿Qué he hecho yo para que mis compañeros no quieran estar conmigo? ¿Tan diferente soy?¿Tan mal estoy haciendo las cosas?”
Y, por supuesto, está el acoso escolar que hoy conocemos como ciberbullying, que está muy presente porque nuestros niños y jóvenes utilizan mucho las redes sociales. Yo lo llamo 24/7, y añadiría incluso 365: 24 horas al día, 7 días a la semana, 365 días al año. Porque este acoso es continuo, no desaparece cuando te vas a casa; te persigue. Está en el móvil, en las redes sociales. Una imagen se sube a internet y se expande como la pólvora, y eso ya no hay quien lo pare. Muchas veces me dicen: “No, es que es una broma”. No es una broma. Es algo muy serio, porque en el momento en que compartes una imagen, ya no te pertenece. Pertenece a ese mundo tan grande que se expande sin control.
Aunque estos tipos de acoso son importantes, yo me centraría en uno más dañino: el acoso emocional. Es un maltrato que no se ve. No deja moratones ni heridas visibles, pero va calando poco a poco. El niño se pregunta cada día: “¿Qué tengo dentro de mi corazón que me está doliendo tanto, que me hace tanto daño? Y llega un día que se plantea: ¿Qué habré hecho mal? ¿Por qué me hacen esto? ¿Por qué aquellos amigos que yo suponía que eran mis amigos ahora me están haciendo tanto daño, me están humillando, están haciendo que yo me sienta tan mal? ¿Por qué mis amigos ahora me humillan?” Y, obviamente, esto no se ve como una patada que te puedan pegar, y tienes una moradura o te pegan un puñetazo en la ceja y te la parten. No, eso no se ve, pero eso va calando. Ese daño no se ve, pero va conformando la personalidad y deja huella con el paso del tiempo .
—Cuando hablamos de acoso escolar solemos hablar de víctima y acosador. Pero en conjunto, ¿Cuáles son esos otros personajes que intervienen?
—Efectivamente, no solo están el “bueno” y el “malo”. Hay muchos más actores. Está el acosador y la víctima, pero también los colaboradores, aquellos que se ponen del lado del acosador y se convierten en cómplices del daño.
Están también los que refuerzan esas acciones. Son los que llaman a otros para que miren lo que está pasando en el patio, van llamando al resto de niños para que vean lo que va sucediendo, refuerzan con su acción y hacen que ese daño continúe. En lugar de avisar a un profesor, hacen de espectadores activos.
Luego están los observadores, los que dicen «como a mi no me insultan», «no me pasa nada». Son los que miran hacia otro lado porque “conmigo no se meten”. Pero yo siempre les digo que quizá el curso que viene sí se metan contigo. Y estoy segura de que cuando eso suceda, echarás la vista atrás y pensaras ¿ qué hice yo cuando vi a aquel compañero que estaba sufriendo? Le hablo de la empatía. ¿Qué se siente cuando una persona está sufriendo?
Por último, están los defensores. Los defensores somos todos, cada uno de nosotros : el compañero, el que pasa por el pasillo y ve alguna cosa, el profesor que está con ese alumno, con estos niños día tras día, muchas horas. el gabinete psicopedagógico , tenemos de educadores, orientadores, tenemos mediadores. Vamos a estar atentos a lo que sucede.
—¿Existen protocolos cuando se detecta un caso de acoso escolar?
—Sí, existen y deben activarse. El centro educativo tiene la misión, la obligación y el deber de activar esos protocolos porque sino se convertirían en menos espectadores. Los niños pasan muchas horas en el colegio y los padres confiamos en que allí están protegidos. Cuando los protocolos no se activan, desgraciadamente hay casos en los que ya no hay remedio..
—¿Funcionan las campañas contra el acoso escolar? ¿Hay materiales para trabajar en el aula?
—Sí, existen campañas y recursos. Por ejemplo, la campaña “Activa tu poder”, emitida en Televisión Española, hace ya varios años: sale un niño que está sufriendo acoso escolar y aparecen compañeros que se ponen de su lado. No hacen ni de observadores ni de colaboradores, sino que al contrario hacen de defensores. El mensaje claro de que todos podemos defender a la víctima y poner nuestro granito de arena para que esto pare.
Existen libros, por ejemplo, «Invisible». Ese es un libro que de hecho en muchas aulas lo están en las tutorías y también se ha trasladado a una película. Recientemente a través de la Concejalía de Familia del Ayuntamiento de Castellón, se ha presentado un vídeo en YouTube que lo podemos ver. He tenido el privilegio de poder compartirlo con los alumnos, que habían sido protagonistas de este vídeo. Transmite muy bien el mensaje de que los defensores pueden cambiar la historia.
—Como tu eres profesora de Infantil y Primaria ¿Qué libros recomendarías para trabajar el acoso escolar en el aula?
—Además de «Invisible«, hay libros como «La pandilla de los once«, de Rocío Bonilla,. Basado en una historia real, que está muy bien para trabajar el tema del acoso, el tema del bullying. Muchos profesores también utilizan vídeos y dinámicas que consideren apropiados. . También es muy buena la película «Cobardes» . Yo, por ejemplo, suelo poner un vídeo y al final pregunto a los alumnos: “¿Qué haríais vosotros si vierais a un compañero que está sufriendo?”
—También eres Educadora Social. ¿Cómo realizas tu labor?
Durante mi trayectoria profesional empecé como Maestra, pero luego me he ubicado en Servicios Sociales, trabajando con familias en situación de riesgo y desprotección donde he realizado intervenciones. Pero en los últimos años estoy trabajando con la policía, lo cual me permite comprobar estas problemáticas y estudiar las actas de intervención que se hacen con menores y remitirlas a Servicios Sociales para poder reconducir la situación. También doy charlas en los centros escolares. Estoy siempre frente a los niños para ayudarles.
—¿Qué les dirías a los niños que sufren acoso escolar?
Yo les diría que nunca deben callar. Tenemos a nuestro alrededor mucha gente: padres, familiares, amigos, profesores… Por favor, que no se callen, que digan los que les pasa con valentía; que no equivoquen y piensen: «me da vergüenza decir lo que me pasa», «pensarán que soy un chivato». No. Siempre, siempre deben decir lo que pasa porque siempre hay una persona que les va a escuchar y va a estar a su lado. Que no lo duden jamás.
—Una última pregunta: ¿Cuál sería tu percepción sobre el acoso escolar?
Como madre de tres hijos y educadora, para mí es primordial la educación en valores. Hay que vivir en valores. Sería una incongruencia educar en valores, sino vivimos en valores. Me gustaría también que se trabajara más en prevención. Por lo tanto, vamos a educar en valores, vivir en valores todos juntos unidos en la misma dirección.
—Muchas gracias M.ª Luisa.
—A vosotros