Comunicar no es solo transmitir ideas: es, ante todo, decidir cómo nos situamos ante el otro. Este texto propone volver al origen de toda comunicación verdaderamente humana: la relación. Inspirado en una intuición luminosa —y exigente—, nos invita a pensar la palabra como encuentro, como cuidado y como responsabilidad compartida. Para empezar, me hago eco de aquella expresión de Mafalda: …
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