Las causas universales todavía existen. Una mujer joven entra a Roma, le dice al Papa que es atea y feminista. Él escucha. Ella le dice más: que los niños no deben tener un precio; que comprar no es igual a adoptar; y, que pese a haber sido concebida mediante la maternidad subrogada, no duda ni un segundo en condenarla. Francisco …
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