Nace un bebé tras permanecer 31 años congelado como embrión

El nacimiento de un bebé tras 31 años de criopreservación embrionaria, documentado por MIT Technology Review, vuelve a poner de manifiesto el complejo dilema bioético que plantean los cientos de miles de embriones humanos sobrantes de técnicas de fertilización in vitro que permanecen indefinidamente congelados en centros de todo el mundo.

Este caso extraordinario, donde una pareja estadounidense adoptó un embrión concebido en 1994 por Linda Archerd y su marido, ilustra tanto las posibilidades tecnológicas de la criopreservación a largo plazo como la urgente necesidad de abordar éticamente el destino de estos individuos vivos de la especie humana, cuya única alternativa de supervivencia ante la renuncia de sus progenitores biológicos es la adopción embrionaria, un procedimiento que, aunque salva vidas concretas, genera debates sobre si podría perpetuar inadvertidamente un sistema de producción de embriones excedentarios moralmente cuestionable.

Un bebé, concebido hace 31 años mediante fertilización in vitro, nació este pasado mes de julio en Estados Unidos, tras haber permanecido congelado en estado embrionario durante más de tres décadas. Según recoge MIT Technology Review, el recién nacido fue implantado en una mujer llamada Linsey, quien junto a su esposo Tim decidieron adoptarlo a través del proceso de adopción embrionaria.

El embrión pertenece genéticamente a Linda Archerd y su marido, quienes lo concibieron en 1994 junto a otros tres embriones mediante técnicas de reproducción asistida. En aquella época, la pareja utilizó uno de los embriones para lograr un embarazo exitoso, mientras que los tres restantes fueron criopreservados.

Mantenimiento durante décadas

Durante los 31 años transcurridos, Linda Archerd y su esposo asumieron el coste anual de mantenimiento de los embriones congelados, que ascendía aproximadamente a mil dólares por año. Esta inversión permitió preservar los embriones en condiciones óptimas hasta el momento de su transferencia.

Cuando la pareja decidió que no tendría más hijos, Linda Archerd optó por buscar padres adoptivos para los embriones restantes. Esta alternativa forma parte de las tres opciones que contempla la legislación estadounidense para los embriones sobrantes de procesos de fertilidad asistida: la adopción por terceros, la donación para investigación científica o su destrucción.

Antecedentes del procedimiento

Los casos de adopción embrionaria, aunque poco frecuentes, no constituyen una novedad absoluta en el ámbito de la medicina reproductiva. Este tipo de procedimientos han sido documentados anteriormente en el Observatorio de Bioética, aunque el presente caso destaca por el extenso período de criopreservación transcurrido antes del nacimiento.

Valoración bioética

El drama de la ingente cantidad de embriones sobrantes de ciclos de fecundación in vitro que permanecen criopreservados con un destino incierto, muestra el lado más preocupante de la extensión de las técnicas de reproducción asistida, que siguen acumulando embriones agravando el problema sin un horizonte de solución.

La viabilidad a largo término de estos embriones, como ya se ha documentado previamente, pone de manifiesto que se trata de individuos vivos de la especie humana, y no simples agregados celulares o restos biológicos.

La renuncia de los padres biológicos a su gestación los sitúa en circunstancias moralmente inaceptables, siendo la adopción por otras parejas su única posibilidad de supervivencia.

No obstante, se han mostrado reticencias éticas acerca de esta adopción, en el sentido de que podría validar de alguna manera el que se siguieran produciendo y conservando embriones sobrantes, alimentando un proceso inaceptable.

Solo una reformulación de la aplicación de las técnicas de reproducción asistida podría contribuir a frenar el drama de los cientos de miles de embriones humanos que permanecen criopreservados en espera de su destrucción en la inmensa mayoría de los casos.

Julio Tudela y Cristina Castillo

Observatorio de Bioética. Instituto Ciencias de la Vida. Universidad Católica de Valencia

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