La bioética es una disciplina relativamente reciente, pero sus raíces se encuentran en la reflexión moral sobre la vida, la salud y el actuar humano. Se considera una ciencia axiológica porque se ocupa del estudio de los valores (como la vida, la dignidad, la justicia y la responsabilidad) aplicados a las ciencias biológicas y médicas. La historia del proceso de desarrollo de la bioética como ciencia posee varios hitos fundacionales que intentaré describir cronológicamente a continuación
El Juramento Hipocrático
Según la tradición, fue redactado por Hipócrates o un discípulo suyo aproximadamente 300 años AC. Lo cierto es que forma parte del corpus hipocraticum, y se piensa que pudo ser obra de los pitagóricos. Según Galeno, Hipócrates creó el juramento cuando empezó a instruir, apartándose de la tradición de los médicos de oficio, de aprendices que no eran de su propia familia.
Juro….poniendo en tal empeño todas mis fuerzas y mi inteligencia
| «Juro por Apolo, médico, por Esculapio, Higía y Panacea y pongo por testigos a todos los dioses y diosas, de que he de observar el siguiente juramento, que me obligo a cumplir en cuanto ofrezco, poniendo en tal empeño todas mis fuerzas y mi inteligencia. Tributaré a mi maestro de Medicina el mismo respeto que a los autores de mis días, partiré con ellos mi fortuna y los socorreré si lo necesitaren; trataré a sus hijos como a mis hermanos y si quieren aprender la ciencia, se la enseñaré desinteresadamente y sin ningún género de recompensa. Instruiré con preceptos, lecciones orales y demás modos de enseñanza a mis hijos, a los de mi maestro y a los discípulos que se me unan bajo el convenio y juramento que determine la ley médica, y a nadie más. Estableceré el régimen dietético de los enfermos de la manera que les sea más provechosa según mis facultades y a mi entender, evitando todo mal y toda injusticia. No accederé a pretensiones que busquen la administración de venenos, ni sugeriré a nadie cosa semejante; me abstendré de aplicar a las mujeres pesarios abortivos. Pasaré mi vida y ejerceré mi profesión con inocencia y pureza. No ejecutaré la talla, dejando tal operación a los que se dedican a practicarla. En cualquier casa donde entre, no llevaré otro objetivo que el bien de los enfermos; me libraré de cometer voluntariamente faltas injuriosas o acciones corruptoras y evitaré sobre todo la seducción de mujeres u hombres, libres o esclavos. Guardaré secreto sobre lo que oiga y vea en la sociedad por razón de mi ejercicio y que no sea indispensable divulgar, sea o no del dominio de mi profesión, considerando como un deber el ser discreto en tales casos. Si observo con fidelidad este juramento, séame concedido gozar felizmente mi vida y mi profesión, honrado siempre entre los hombres; si lo quebranto y soy perjuro, caiga sobre mí la suerte contraria.« |
Código de Núremberg
Los hechos juzgados en Núremberg (1947) abordan la transversalidad disciplinar de la bioética como objeto de estudio, toda vez que quienes cometieron tales atrocidades, galenos, supuestamente investidos de una autoridad médica, padecían trastornos de la personalidad, que los llevó a cometer hechos oprobiosos por los cuales fueron juzgados más de un centenar de trabajadores de la salud, inclusive en ausencia, como fue el caso del médico general Joseph Mengele. El código de Núremberg fue creado en 1947 después del juicio contra los médicos nazis en Núremberg y estableció los principios éticos fundamentales que deben guiar la investigación médica en seres humanos. Estableció que la experimentación en seres humanos sólo debe realizarse después de que se haya obtenido el consentimiento voluntario e informado del sujeto y que la experimentación debe ser beneficiosa para la sociedad.
Declaración de Ginebra
Es una actualización del juramento hipocrático propuesto por la Asamblea General de la Asociación Médica Mundial (AMM) realizada en septiembre de 1948. Toma su nombre de la sede en la que se realizó la reunión, la ciudad de Ginebra, Suiza. El texto tiene como finalidad principal la de crear un nuevo documento que cumpla la función que tuvo el texto hipocrático en el momento de su creación, la de crear una base moral para todos los médicos, sobre todo considerando la experiencia de la Segunda Guerra Mundial. Pese a su pretensión de ser un texto internacionalmente aceptado, lo cierto es que esta declaración ha tenido relativamente poca repercusión pública. El texto ha sido enmendado y revisado varias veces, la última actualización es de 2006.
Declaración de Helsinki
La Asociación Médica Mundial (AMM) ha desarrollado este texto como una declaración de principios éticos para investigación médica con participantes humanos, incluida la investigación que utiliza material humano o datos identificables. La Declaración (1964) debe ser considerada como un todo y un párrafo debe ser aplicado con consideración de todos los otros párrafos pertinentes. Aunque la declaración está escrita por médicos, la AMM considera que estos principios deben ser sostenidos por todas las personas, equipos y organizaciones involucradas en la investigación médica ya que estos principios son fundamentales para respetar y la protección de todos los participantes en la investigación, sean ellos pacientes o voluntarios sanos. Adoptada con actualizaciones en varias Asambleas Generales de la AMM, la última fue la 75ª Asamblea General, Helsinki, Finlandia, octubre de 2024.
Bioética , la ciencia de la supervivencia (V.R.Potter)
Van Rensselaer Potter
Sin duda el “padre” de la Bioética,(1970) ya que fue quien por primera vez utilizó este nombre, cuando en ese año publicó su primer artículo sobre esta materia. Había nacido una nueva disciplina. Los principios recogidos en el código de Núremberg serán de fundamental importancia para la sistematización conceptual de la bioética. Entre 1962 y 1970, este médico oncólogo alemán, reflexionó sobre el futuro y el progreso humano, llevándolo a sistematizar sus opiniones en un artículo titulado: “Bioética la ciencia de la supervivencia”. Era la primera vez que se acuñaba el término bioética y sirvió como punto de partida para la primera propuesta bioética pero que adoleció de sistematización de su contenido. Se propuso crear una nueva disciplina que permitiera: (…) reunir el ámbito de los hechos y el de los valores, el dominio de las ciencias y el de las humanidades, a fin de buscar salidas (…) que pudieran servir de guía en la complejidad social, consecuencia de la unión entre la revolución científica y la industrial (Wilches, 2011).
Potter consideraba la Bioética como una nueva disciplina que forjaría una unión entre Ciencias y Humanidades o, con mayor precisión, “The bridge” lo tituló, un puente entre las Ciencias Biológicas y la Ética. Al año siguiente profundizó más en sus ideas y explicó que la Bioética era también un puente hacia un futuro en paz, ecológicamente sostenible y socialmente equitativo.
Autonomía, beneficencia y justicia: normas prescriptivas generales
Informe Belmont
Ocho años después del trabajo de Van Rensselaer Potter en “1978”, según cita Manuel Atienza, luego del trabajo generado por la Comisión Nacional designada por el Congreso de Estados Unidos para “identificar los principios éticos básicos que deberían guiar la investigación con seres humanos en las ciencias del comportamiento y en biomedicina”(Atienza, 1998), se produce y publica el Informe Belmont sobre los principios y guías éticos para la protección de los sujetos humanos de investigación, un breve documento integrado por 3 partes: a) límites entre práctica e investigación, b) principios éticos básicos y c) aplicaciones que se constituyen en una hoja de ruta en la relación de los procesos de experimentación y un cuerpo homogéneo de normas éticas para su ejercicio.
Reconoce la importancia de la investigación científica y los beneficios que ha aportado para la humanidad, sin menoscabar los problemas éticos que han generado los abusos contra seres humanos como consecuencia de experimentos biomédicos. Hace especial mención a los crímenes cometidos por personal de la salud que fueron juzgados en los juicios de Núremberg, generando el código de Núremberg, que se convertiría “en el prototipo de muchos códigos posteriores” (Informe Belmont, 1979).
La idea central era distinguir tres principios de autonomía, beneficencia y justicia como normas prescriptivas generales relevantes en la investigación que se emplearán en los seres humanos.
Principialismo: Paradigma moral
Principialismo
También conocidos como principialismo bioético o bioética principialista, es la teoría (1972) más difundida y con mayor aceptación en el entorno de las ciencias de la salud. Representa una corriente de pensamiento que pretende promover el bien íntegro de la persona humana y de las acciones de quienes trabajan en el ámbito sanitario. Se considera hoy en día que el trabajo de la bioética como disciplina comienza en 1979 con la propuesta de principialismo de Tom Beauchamp (filósofo e investigador estadounidense nacido en 1939) y James Franklin Childress (filósofo y teólogo de EE.UU, nacido en 1940) dominante en la década siguiente, cuestionada posteriormente, y actualmente vigente.
El enfoque principialista dentro de la Bioética fue presentado en el libro «Principles of Biomedical Ethics» («Principios de Ética Biomédica») de Tom Beauchamp y Childress. Con él se da inicio a la corriente del principialismo, de amplia difusión en la bioética, convirtiéndose en consecuencia en un “paradigma” moral para aquellos profesionales de la salud, una referencia con la que poder contar en la práctica, pero también en el ámbito conceptual ante determinadas situaciones.
El principialismo ve fundamental que algunos principios generales de la ética biomédica sean respetados en las situaciones del día a día de un profesional sanitario y, concretamente, sean posible objeto de conflictos éticos, tanto en el área de la investigación como en el de la práctica clínica. De esta manera, muchas decisiones médicas se toman de acuerdo con la evidencia y con los principios de calidad en la medicina, basadas en una argumentación biomédica que recurre al principialismo. Con ello, la propuesta de Beauchamp y Childress de 1979 está basada en cuatro principios o conceptos normativos con los que intentar resolver estos principales problemas que pueda plantear la bioética en el día a día: 1)Beneficencia 2) No maleficencia 3) Autonomía 4) Justicia
Respeto incondicional a la dignidad intrínseca de toda persona humana
Bioética personalista
Cuando en 1973 Don Elio Sgreccia aceptó el encargo del servicio pastoral para la comunidad de profesores y estudiantes en la Facultad de Medicina y Cirugía de la Universidad Católica del Sagrado Corazón, tuvo lugar en su vida un punto de inflexión, primero como redactor y codirector de la revista Medicina e Morale y, después, haciéndose cargo del estudio y la enseñanza de cuestiones éticas de la biomedicina en la citada Universidad. En 1985, fue director del Centro de Bioética y desde 1992 director del Instituto de Bioética de la Facultad de Medicina de la misma Universidad en Roma.
Bioética personalista (1985) ontológicamente fundada se trata de una corriente de pensamiento que sitúa el centro del razonamiento ético en el respeto incondicional a la dignidad intrínseca de toda persona humana. Es decir, reconoce que todo ser humano, por el sólo hecho de serlo, posee un valor inherente, que debe ser respetado siempre y bajo cualquier circunstancia («Principio personalista»).
Partiendo de esa premisa fundamental, Don Elio propuso un «método triangular» para el análisis de los desafíos éticos que plantea la aplicación de los avances tecnológicos a las ciencias de la vida. Este método comienza con un análisis acucioso y actualizado de los datos empíricos disponibles; luego reflexiona sobre su significado antropológico (metafísico) y, finalmente, deduce las implicaciones éticas concretas. La forma concreta de aplicar este método triangular a las diferentes temáticas de la bioética contemporánea ha quedado bien reflejada en su Manual de Bioética (2009), que ha sido traducido a más de 20 idiomas, alcanzando gran influencia en la enseñanza-aprendizaje de la bioética a nivel mundial.
En este contexto, también es importante reseñar la perspectiva de la bioética personalista, presente en el día a día de un profesional sanitario. Se trata de una bioética específica derivada del personalismo filosófico cuyo objetivo no es otro que promover el bien íntegro del ser humano, centro de la vida social, y a través de determinados principios jerarquizados: 1) Defensa de la vida física: parte fundamental de la persona sin la que no puede existir el cuerpo. 2) Totalidad: el ser humano es un todo y el organismo mismo una totalidad. 3) Libertad y responsabilidad: la persona es libre para hacerse bien a sí mismo y a otros. 4) Sociabilidad y subsidiaridad: el ser humano forma parte de la sociedad y esta, a su vez, se beneficia de la persona, donde es fundamental la relación social.
Bioética: Garantía para un avance científico centrado en el respeto a la persona
Importancia de la Bioética en la actualidad
De esta manera, la bioética se ha constituido como un método de trabajo hoy en día imprescindible en los comités de ética, al suponer una herramienta útil para deliberar y consensuar decisiones ante los diferentes problemas éticos relevantes de la práctica médica diaria en todo el mundo.
En el siglo XXI, los avances científicos y tecnológicos han transformado profundamente la manera en que los seres humanos viven, se curan y se relacionan con la vida. La medicina moderna, la ingeniería genética y las nuevas plataformas tecnológicas como inteligencia artificial, robótica y secuenciación multiómica ofrecen grandes beneficios, pero también plantean dilemas morales complejos. En la actualidad, la bioética se vuelve fundamental, ya que permite reflexionar sobre el uso responsable de la ciencia y proteger la dignidad humana.
La bioética se encarga de analizar los problemas éticos relacionados con la vida, la salud y el medio ambiente. Gracias a ella, se establecen límites y principios que orientan las decisiones médicas y científicas, como el respeto a la vida, la autonomía de las personas y la justicia en el acceso a la salud. Sin estos principios, el progreso científico podría provocar abusos, discriminación o daños irreversibles.
Además, la bioética es esencial para enfrentar situaciones difíciles como las decisiones al inicio y final de la vida, el uso de tratamientos experimentales o la distribución de recursos médicos en situaciones de emergencia. También promueve la responsabilidad social y el cuidado del planeta, considerando el impacto de las acciones humanas en las futuras generaciones.
Conclusión
La bioética es necesaria en el siglo XXI porque garantiza que el avance científico esté guiado por valores humanos centrados en el respeto irrestricto de la persona humana, asegurando que el desarrollo tecnológico contribuya a la humanidad sin perder el respeto por la vida y la dignidad de todas las personas.